Una ida al canto es un tránsito, un alto en el camino, una pausa que viene y va.
Una mujer que busca, que encuentra y que desecha casi al mismo tiempo. Más allá de la clásica búsqueda de una identidad, lo que no permanece se convierte en lo primordial, de esta manera no se aferra a nada.
Una ida al canto es una experiencia personal para encontrar una nueva versión de sí misma. Durante el viaje, ella siente sus contradicciones, sus luchas internas, sus sombras o luces ocultas en un espacio que se transforma.