OBSIDIENNE — La piedra negra cierra una trilogía que nació de la convicción de que la danza y la fotografía pueden ser, juntas, una sola forma de conocimiento. Una trilogía que comenzó en 2024 con Constellations 1 y 2, también en Abidjan, también con la luz de Costa de Marfil y sus bailarines, y que ahora culmina con la incorporación de una nueva mirada: la del Premio Nacional de Fotografía Alberto García-Alix, cuya visión del cuerpo en movimiento convierte el espectáculo en una alegoría en blanco y negro, abstracta y poderosa.
La obsidiana es piedra volcánica y antigua: amuleto y espejo, cuchillo y reliquia, objeto de protección y de corte. Pannullo la convierte en metáfora central de un espectáculo que habla de sanación, de belleza como defensa y de la danza como sistema inmunológico frente al caos del mundo. Cinco bailarines marfileños —hallados, como siempre en su trabajo, de manera intuitiva, atendiendo a la singularidad irreductible de cada uno— encarnan sobre el escenario una energía vital que proclama nuevas formas de entendimiento entre culturas, cuerpos y tiempos.
La propuesta continúa la exploración que define a la compañía desde sus orígenes: la danza urbana y contemporánea como lugar de encuentro entre tradición y vanguardia, entre lo local y lo global, entre el gesto heredado y el movimiento que está naciendo ahora mismo en las calles de las grandes ciudades del mundo. La juventud africana —sus cuerpos, sus ritmos, sus lenguajes— es aquí interlocutora principal, en un diálogo sin palabras donde la danza es el único idioma necesario.
García-Alix, con su ojo forjado en los márgenes y la intensidad, fotografía ese universo de movimiento y lo devuelve transformado: en imagen fija que contiene toda la energía de lo que fue efímero. La escena y la fotografía se funden así en un único acto creativo, en una obra que es espectáculo y documento, cuerpo y luz, presencia y memoria.
Obsidienne se estrenó en la Escuela de Arquitectura de Abidjan —espacio elegido por su propia naturaleza: la convicción de que cuerpo y espacio son unidades, de que existe una arquitectura de la danza— con el apoyo de la Embajada de España en Costa de Marfil. Una obra nacida de la colaboración internacional y el encuentro genuino entre artistas, que demuestra una vez más que la danza, como enseñan los pueblos de África, nos aleja de todo mal.