Se denomina “a simple vista” a la observación que se realiza sin instrumentos ópticos que ayuden a percibir con más detalles aquello que contemplamos. Lo que es observado se enmarca en el contexto subjetivo del que observa, así su percepción está ligada a la manera de mirar las cosas y los hechos en cada espacio.
La belleza está en el ojo del que mira.
Con el cambio como único motor estable a nuestro alrededor, descubrimos hendiduras a través de las cuales mirar y ser percibidos; grietas en piel y en las superficies que nos muestran formas de tener acceso al mundo y a nosotros mismos.